Un grupo de médicos dirigido por Steven Moore, del Instituto Nacional de Cáncer de EEUU, analizaron datos sobre el índice vital y el estado de salud de 650.000 estadounidenses mayores de 40 años recogidos durante el último decenio. Unos 82.000 de ellos murieron a causa de enfermedades o de edad senil en ese mismo período.
Moore y sus colegas dividieron a esas personas en grupos en función de la masa del cuerpo, la edad y la práctica de ejercicios físicos. Luego intentaron averiguar si los paseos y ejercicios físicos alargan la vida.
Resultó que las personas que hacían ejercicios físicos los fines de semana o en días laborales en horas libres del trabajo registraban una mortalidad más baja que otros participantes del estudio. En particular, los estadounidenses que tenía la actividad física durante 2,5 horas por semana, norma recomendada por el Departamento de Salud Pública, vivían 3,4 años más como término medio.
Los más longevos resultaron ser aquellos que sobrepasaban esa norma, dedicando 7,5 horas por semana a las caminatas a paso rápido o a los ejercicios físicos ligeros. Eso les añadía 4,5 años, indistintamente de la masa del cuerpo. Los delgados que no hacían ejercicios físicos vivían 3 años menos que los corpulentos que cumplían dicha norma.
“Nuestro estudio miostró que la práctica de ejercicios físicos en horas de ocio hace un sustancial aporte a la esperanza de vida. Su práctica metódica alargó la vida de los integrantes de todos los grupos, tanto de delgados como de corpulentos y hasta obesos”, resumió Moore.