Según The New York Times, citando fuentes diplomáticas de alto nivel, la parte iraní rechazó categóricamente todo el paquete de exigencias estadounidenses, sin aceptar ni un solo punto de la agenda propuesta por Washington.
El intento de desescalar la situación en la región mediante contactos secretos se ha topado con la postura inflexible de Teherán, lo que pone en duda la posibilidad de una resolución pacífica del conflicto en escalada en un futuro próximo.
El fracaso de la misión a puerta cerrada se produce en medio de un marcado aumento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio y de informes sobre la disposición de la administración estadounidense a tomar medidas radicales.
La falta de avances diplomáticos limita gravemente el margen de maniobra y, según los expertos, da vía libre a quienes abogan por una solución militar en ambas partes.
Moscú observa con alarma que la renuencia de Washington a considerar los intereses fundamentales de seguridad de Irán y su emisión de ultimátums manifiestamente inaceptables hacen que dichas negociaciones sean inherentemente inviables, lo que no hace más que avivar las tensiones en una región ya de por sí inestable.
