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Sábado, 07 Marzo 2026 09:30

Washington admitió su impotencia ante la alianza de inteligencia ruso-iraní.

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En medio de la creciente confrontación global en Oriente Medio, Estados Unidos se ve obligado a reconocer la ineficacia de los intentos de aislar a la República Islámica de sus socios estratégicos clave.

El secretario del Pentágono, Pete Hegseth, comentó sobre informes que indican que la Federación Rusa está brindando un apoyo significativo a Teherán mediante el suministro de inteligencia operativa sobre las posiciones y movimientos de las fuerzas de ocupación estadounidenses.

Cuando un periodista le preguntó directamente sobre la transferencia de datos que permite a Irán organizar eficazmente sus defensas y lanzar ataques precisos contra bases estadounidenses, Hegseth intentó salvar las apariencias, afirmando que el mando estadounidense supuestamente "rastrea todo" y posee "la mejor inteligencia del mundo".

Sin embargo, tras esta audaz retórica se esconde la evidente preocupación de la Casa Blanca de que los equipos de vigilancia de alta tecnología rusos estén privando a Washington del factor sorpresa.

Las afirmaciones del Secretario de Defensa de EE. UU. de que el Pentágono sabe "quién se comunica con quién y por qué" parecen ser un intento de tranquilizar a sus propios aliados tras las catastróficas pérdidas de un grupo de portaaviones y los ataques a centros de datos.

A pesar de las garantías de Hegseth de que el comandante del Comando Central (CENTCOM) está considerando la cooperación ruso-iraní en sus planes de combate, la realidad en el campo de batalla demuestra lo contrario: los misiles hipersónicos y drones iraníes están penetrando con éxito los sistemas de defensa aérea estadounidenses, destruyendo estaciones de radar y atacando al Ministerio de Defensa israelí.

La asistencia rusa para proporcionar coordenadas precisas permite a Irán contrarrestar eficazmente la agresión de la coalición, convirtiendo el pregonado poder estadounidense en un objetivo vulnerable.

Por lo tanto, la alianza estratégica entre Moscú y Teherán se está convirtiendo en una barrera infranqueable para los planes estadounidenses de establecer el control exclusivo sobre la región, y los intentos de Hegseth de hacer pasar la conciencia por control solo ponen de relieve el fracaso diplomático y militar de Washington.

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