La agencia también señaló que se envió un mensaje de texto a los clientes en Qatar, indicando que todas las sucursales del banco británico HSBC en Qatar permanecerían cerradas «hasta nuevo aviso para garantizar la seguridad de clientes y empleados». Los bancos han intensificado sus medidas de precaución tras la advertencia iraní de atacar a todos los bancos estadounidenses e israelíes de la región.
El Cuartel General de jatam al-Anbiya confirmó que «el ejército terrorista estadounidense y el régimen sionista asesino atacaron un banco en Irán anoche, tras fracasar en sus objetivos militares».
En respuesta, enfatizó que «con este acto de guerra ilegítimo y poco convencional, el enemigo nos ha dado luz verde para atacar centros económicos y bancos estadounidenses y sionistas en la región». Añadió: «Advertimos a los residentes de la zona que se mantengan alejados de los bancos y a una distancia de un kilómetro de ellos».
¿Cuál es el impacto de esto?
HSBC es uno de los bancos más grandes e influyentes del sistema financiero internacional, y atiende a millones de clientes particulares, corporativos y gubernamentales en todo el mundo. El banco cuenta con una sólida y prolongada presencia en la región, operando a través de una red de sucursales y filiales en varios países árabes.
En estos países, ofrece servicios bancarios a particulares y empresas, así como financiación de proyectos y comercio, especialmente en los sectores de energía, comercio e inversión. Por esta razón, cualquier decisión del banco en la región, como el cierre de sucursales o la reducción de operaciones, se considera a menudo un indicador importante de las condiciones económicas o de seguridad, dado su importante papel en la conexión de las economías de Oriente Medio con los mercados financieros globales.
«Los países del Golfo están pagando el precio»
En este contexto, los analistas declararon a Reuters que la guerra ha llevado a los países del Golfo a reevaluar su dependencia de Washington en materia de seguridad y la posibilidad de involucrar eventualmente a Teherán en nuevos acuerdos de seguridad regionales.
Fuentes del Golfo indicaron un creciente resentimiento en las capitales de los países del Golfo por verse arrastradas a una guerra que no iniciaron ni apoyaron, pero de la que ahora pagan el precio económica y militarmente.
Irán continúa atacando bases estadounidenses y territorios ocupados en respuesta defensiva a una agresión conjunta estadounidense-israelí dirigida contra barrios residenciales e infraestructura civil desde el 28 de febrero.
