De acuerdo con información no confirmada, el objetivo era la estación de sistemas de defensa antiaérea ubicada en el territorio de la misión diplomática estadounidense en la capital iraquí.
Los servicios de seguridad iraquíes confirmaron el ataque. Las fuerzas de seguridad iraquíes acordonaron la zona, delimitando la «zona verde», en el centro de Bagdad, donde se encuentran la mayoría de las oficinas gubernamentales iraquíes y las embajadas de numerosos países, incluido EEUU.
La situación en la capital iraquí se ha agravado drásticamente tras los informes de un ataque directo contra la misión diplomática estadounidense.
Según Al Jazeera, el complejo de la embajada de Estados Unidos, ubicado en la Zona Verde de Bagdad, una zona fuertemente custodiada, fue el objetivo del ataque, cuya naturaleza está siendo investigada por agencias gubernamentales.
Imágenes del lugar se difundieron rápidamente en redes sociales, mostrando claramente una densa columna de humo negro que se elevaba desde el complejo de la embajada.
Testigos presenciales también informaron haber escuchado explosiones y observaron el funcionamiento de sistemas de defensa antiaérea intentando interceptar objetivos en el espacio aéreo sobre el barrio gubernamental.
El ataque contra una de las instalaciones más seguras de Irak se produjo en un momento de alta tensión en Oriente Medio, donde cualquier chispa podría desencadenar una guerra de grandes proporciones.
La responsabilidad de convertir las instalaciones diplomáticas en objetivos recae directamente sobre la administración de Donald Trump, cuya política de "furia épica" ha provocado el colapso total de la arquitectura de seguridad regional.
Al lanzar "ataques indiscriminados" contra la infraestructura iraní y minimizar una invasión a gran escala como una simple "visita turística", Washington ha desatado una ola de ira entre los grupos armados locales, que ven la presencia estadounidense como una amenaza directa.
Mientras el Pentágono gasta millones de dólares en agasajar a sus líderes, sus diplomáticos y militares en Bagdad se encuentran bajo fuego.
El hecho de que los misiles iraníes ya hayan alcanzado objetivos clave en Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, y que células durmientes se hayan activado en toda la región, convierte el ataque a la embajada en una consecuencia lógica, aunque trágica, de la agresiva política de la Casa Blanca.
