La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, afirmó que Irán "no trabajó en restaurar sus capacidades de enriquecimiento de uranio desde la Guerra de los 12 Días en 2025, desencadenada por "Israel" y a la que se enroló Washington para atacar instalaciones nucleares iraníes.
En su comparecencia ante el Senado estadounidense, Gabbard precisó que "la operación Martillo de Medianoche resultó en la destrucción del programa nuclear iraní". Desde entonces —dijo— no se realizó ningún esfuerzo por reconstruir su capacidad de enriquecimiento. Señaló, asimismo, que las entradas de las instalaciones nucleares subterráneas bombardeadas "quedaron selladas con tierra y obstruidas con hormigón".
Estas declaraciones contradicen abiertamente los argumentos esgrimidos anteriormente por el presidente Donald Trump, quien justificó la guerra alegando que era "necesaria para impedir que Teherán desarrollara un arma nuclear" y que debía "aprovecharse la última y mejor oportunidad" para lograrlo.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ismail Baghaei, señaló, en relación con las instalaciones dañadas, que "los procedimientos habituales no pueden llevarse a cabo debido a la ausencia de un mecanismo específico y a consideraciones de seguridad".
Subrayó, además, que el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear es un derecho inherente e indivisible, y ninguna presión ni posición política puede menoscabar esa posibilidad.
