A medida que se prolonga el conflicto en Oriente Medio, los sistemas antimisiles israelíes siguen perdiendo eficacia. Un estudio del diario Haaretz revela que, durante la última semana de la guerra con Irán, uno de cada cuatro misiles lanzados contra Israel logró burlar los sistemas de defensa aérea.
La investigación, publicada este lunes, señala que en los 40 días de combates Teherán lanzó unos 650 misiles contra territorio israelí.
Al inicio de la guerra, solo el 5 % de esos proyectiles alcanzaba su objetivo, mientras que en la última semana del conflicto, esa proporción se disparó hasta el 27 %.
De los 77 misiles que impactaron en suelo israelí, 61 —cuatro de cada cinco— eran misiles de racimo. Este tipo de municiones libera decenas de submuniciones, pequeñas bombas con pocos kilogramos de explosivo que se dispersan en un área amplia.
Según Haaretz, Tel Aviv no ha conseguido desarrollar un sistema específico para hacer frente a estos proyectiles, pese a que ya los enfrentó en junio del año pasado, cuando Irán lanzó 530 misiles balísticos.
En aquella ocasión, solo tres de los 35 proyectiles que impactaron eran de racimo.
Dificultades para interceptar los misiles Fuentes militares consultadas por el diario aseguran que no hay escasez de interceptores en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), pero la prolongación de las hostilidades ha obligado a gestionar los riesgos de impacto frente al mantenimiento del inventario.
En ocasiones, se opta por no interceptar un misil si se calcula que caerá en zona deshabitada.
Sin embargo, el estudio sugiere que uno de los problemas clave es que no siempre es posible identificar con certeza el tipo de munición que lleva un misil para decidir qué interceptor utilizar. El problema se agrava con los misiles de racimo, cuyo comportamiento en vuelo exige sistemas de intercepción muy concretos y no siempre disponibles.
El sistema más eficaz es el Arrow 3, que intercepta los proyectiles fuera de la atmósfera, antes de que puedan dispersar sus submuniciones.
Pero cada interceptor Arrow 3 cuesta tres millones de dólares y su inventario es limitado.
Asimismo, su reposición se retrasó meses debido a un conflicto entre el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, y el ministro de Cooperación Regional, David Amsalem.
Los interceptores THAAD de fabricación estadounidense, también eficaces contra esta amenaza, fueron reubicados parcialmente para proteger a los países del golfo Pérsico.
El sistema David's Sling, que opera dentro de la atmósfera, no resulta efectivo contra los misiles de racimo: cuando entra en acción, el proyectil ya ha dispersado sus submuniciones. Consultado por Haaretz, el portavoz del Ejército israelí declaró: "No detallaremos la política de interceptación para no exponer información al enemigo.
Como parte de la preparación, se construyó un plan de defensa multicapa que ha salvado muchas vidas civiles. El Ejército mantiene un esfuerzo continuo de investigación y aprendizaje junto con las industrias de defensa israelíes".
