“Este descubrimiento es una clave importante para entender por qué la esperanza de vida en varones y hembras es diferente”, considera Kyung-Jin Min, jefe de un equipo de biólogos e historiadores de la Universidad de Inha que estudiaron la genealogía y datos biográficos de 385 eunucos de la dinastía Joseon, conocida también como Chosun.
Se considera que la castración mejora la salud y prolonga la vida en algunas especies animales puesto que la principal hormona sexual masculina, testosterona, reduce la función inmunitaria y puede provocar trastornos cardiovasculares. La hipótesis nunca se cotejó con humanos, en parte, porque pocos varones se someten a una castración y, también, debido a la heterogeneidad de los entornos sociales.
Los eunucos gozaban de gran respeto en Corea. En su mayoría, perdían los órganos reproductivos a causa de accidentes, como regla, tras una mordedura de perro, o se dejaban castrar para abrirse el camino a la corte. Estaban autorizados para casarse y formaban familias adoptando niños castrados o niñas normales.
Min y sus colegas estudiaron la genealogía de 81 eunucos, tres de los cuales vivieron 100 años o más. La esperanza de vida media entre ellos fue de 70-72 años, frente a los 51-56 entre los hombres de su época o los 45-47 años entre los monarcas y otros miembros de la familia real.
La amputación de los órganos sexuales, suponen los científicos, libera una parte de los recursos que el organismo gasta en la producción de espermatozoides y permite usarlos para “enmendar” los tejidos perjudicados en la vejez.
Sin embargo, los investigadores previenen contra conclusiones prematuras y recomiendan realizar primero estudios similares en otros países para comparar los resultados.