La exatleta que se convirtió en la primera mujer mexicana en obtener una medalla en Juegos Olímpicos.
La deportista declaró que tenía un sistema inmunológico debilitado tras haber contraído varias veces influenza y sufría por problemas en su rodilla izquierda, de la que había sido operada 14 veces. Vivía con un sólo pulmón.
Jiménez nació el 5 de agosto de 1977 en la ciudad de México y se inició en el deporte desde su infancia, al incursionar en el basquetbol junto con su hermana gemela Magali, logrando ser seleccionada infantil y posteriormente juvenil.
Su gusto por el deporte la llevó a involucrarse en el bádminton y la natación.
Mientras estudiaba la secundaria en el Instituto Benjamin Franklin de Satélite fue cuando desarrolló su afición por el levantamiento de pesas, pero más que como halterofilia lo hizo como físico constructivismo.
Con el tiempo y viendo sus entrenadores que tenía mucha capacidad para soportar grandes pesos y su gran desempeño, entró de lleno a este deporte.
Su primer gran resultado, fue en la Copa NORCECA de levantamiento de pesas en Colorado Springs, del 1 al 3 de marzo de 1993, cuando consiguió el tercer lugar.
En 1996, en el Torneo Internacional Simón Bolívar en Carúpano, Venezuela, se adjudicó la medalla de oro.
Asimismo, fue primer lugar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Maracaibo, Venezuela 1998, al igual que en los Juegos Norceca de Puerto Rico. Tercer lugar en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 99 y octavo lugar en el Campeonato Mundial de 1999.
Sin embargo, su momento de gloria llegó el 18 de septiembre de 2000, cuando en los Juegos Olímpicos de Sydney, levantó, en su último intento 127.5 kilogramos, y consiguió la medalla de oro, la primera para una mujer mexicana en la historia de los juegos.
Anunció su retiro antes de los juegos de Atenas 2004, para enfrentar adversidades como varias cirugías en muñecas y rodillas –que a la postre mermaron parte de su cuerpo e hicieron que arrastrara la pierna izquierda.