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Lunes, 28 Enero 2013 20:22

Le invita a cenar George Clooney y no le reconoce Destacado

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El actor pagó la cena de la mesa contigua por las molestias ocasionadas

La realidad supera la ficción publicitaria. Un empresario berlinés estuvo cenando el domingo por la noche en la mesa de al lado de George Clooney sin enterarse y, cuando quiso pagar y el camarero le dijo que estaba invitado, se sintió como una estrella de cine. Igualito que el anuncio de televisión de una exclusiva marca de café en cápsulas, pero en la vida real.

 

A Oliver Hermann le había dado plantón un amigo y como no tenía nada en la nevera, decidió cenar igualmente en el Royal Grill, el restaurante en el que habían reservado mesa. Pidió carne con ensalada y apenas reparó en los cuatro clientes que, en la mesa de al lado, reían y charlaban en inglés. Animados por las copas de Riesling, la conversación iba subiendo de volumen y los estadounidenses, conscientes de que en los restaurantes alemanes no se suele oír una mosca, quisieron resarcirle por las molestias.

El caso es que, cuando pidió la cuenta y se supo invitado, se acercó a la mesa para, educadamente, agradecer el detalle. Incluso le dejó una tarjeta suya a Clooney sugiriendo que, la próxima vez que se encuentren, invitará él. Formalidades alemanas. A esas alturas de la noche, Olier Hermann seguía sin percatarse de que le estaba invitando una estrella de Hollywood.

Solamente cuando estaba cumpliendo con el ritual propio de estas fechas, de enfundarse abrigo, bufanda, gorro y guantes antes de abandonar el local, se le acercó otro cliente para preguntarle si era verdad que George Clooney le había pagado la cena. Retrocedió sobre sus pasos, todavía incrédulo, y examinó el rostro del conocido actor, verificando para su sorpresa que se trataba de la estrella de cine.

Se trata de una anécdota más de las que Clooney va dejando a su paso, por las calles de Berlín, durante el rodaje de 'The Monuments Ment', que cuesta medio millón de euros al día. Ocupa un apartamento en la Soho Haus, en el centro de la capital alemana, sin grandes caprichos, y dispone de una Limousine con chofer que aprovecha cuanto puede.

Visita lugares históricos tomando fotografías y, dado que necesitará hasta 8.000 extras, va buscando rostros. En una librería de Savigny Platz le ofreció un papel de extra a una viejecita que encontró casualmente y a la que se dirigió personalmente y en inglés. Como no terminaban de entenderse, un par de viandantes ayudaron amablemente con la traducción y la buena señora ha estado ya este fin de semana en los estudios de cine de Babelsberg, junto a otros más de 3.000 colaboradores ocasionales de los que se ha ocupado el equipo de casting.

Clooney parece compatibilizar a la perfección el trabajo y el ocio. Está conociendo a fondo los restaurantes de moda de Berlín y parece gustarle especialmente el 'Si An', en la Rykestraße. También ha repetido en el coreano 'Kimchi Princess', en la Skalitzerstraße. Sus propinas, según los camareros, están "muy por encima de la media".

Siempre vestido con ropa informal y luciendo barba de tres días, se mezcla con la gente y desayuna y cena casi siempre fuera de casa, pero apenas sale por la noche. Si le acompaña o no Stacy Keibler en su residencia berlinesa es la incógnita de la ecuación que hasta ahora nadie ha podido despejar.

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