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Martes, 10 Febrero 2026 11:21

¿Protesta o negocio? El show de Bad Bunny plantea un incómodo debate mundial

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Bud Bunny durante su presentación en el medio tiempo del Súper Bowl,Luisiana 8 de febrero de 2025. Bud Bunny durante su presentación en el medio tiempo del Súper Bowl,Luisiana 8 de febrero de 2025.

El video del artista rompe récords con más de 52 millones de visualizaciones en YouTube.

La presentación del puertorriqueño Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl provocó un debate internacional sobre el artista, su talento, la representación que hizo de la cultura latina y su impacto político en EE.UU., un país en el que han recrudecido el racismo, la discriminación y la persecución contra los migrantes.

El domingo, Bad Bunny presentó canciones de ritmos caribeños, desde la salsa al reguetón, que acusan el colonialismo estadounidense. Asimismo, cerró su espectáculo con un desfile de banderas de todos los países de América, como recordatorio de que el nombre pertenece a un Continente y no solo de EE.UU.

Ese acto, de una gran carga simbólica, se ha interpretado como un abierto enfrentamiento al presidente Donald Trump. Las secuelas fueron inmediatas. Desde ese día, el artista es tendencia en redes sociales. El espectáculo ha sido denostado por Trump, admirado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y se ha convertido en tema de discusión entre escritores, músicos, periodistas, políticos, público en general.

Mientras tanto, el video del show ya superó los 54 millones de visualizaciones, por lo que se encamina a ser uno de los más vistos en la historia de este espectáculo.

El debate tiene dos vertientes. Una es la artística, ya que abundaron los añejos señalamientos a sus cualidades como cantante: que no se le entiende lo que dice, que el reguetón "no es música" y que solo cosifica a las mujeres que "perrean". A pesar de eso, es el más escuchado en las plataformas a nivel mundial.

La otra faceta es política, ya que la discusión abrió un enfrentamiento entre otros dos bandos: los primeros, que aplaudieron que el puertorriqueño por usar el escenario para darle visibilidad a temas complejos en la era Trump, y los segundos, que consideran que es solo un millonario que se pliega a los mandatos de la industria musical.

Críticas vs. ironías "¿En serio esta es la expresión cultural latina que queremos oponer a la violencia bruta y machista de Donald Trump? No sé qué decir", afirmó el escritor argentino Martín Caparrós, quien luego agregó que, por "suerte", Latinoamérica no es lo que Bad Bunny y el presidente de EE.UU. "quieren hacer creer".

La escritora colombiana Carolina Sanín dedicó decenas de posteos a defenestrar al artista. "Bad Bunny es también una versión del colonialismo y le es perfectamente útil al totalitarismo: es una de las tuerquitas aceitadas del sistema. Es el exótico juglar, amaestrado para el papel absolutamente inocuo de aparente contrariedad. Impresionante cómo todo el mundo alucina", señaló.

En respuesta, varios usuarios apostaron por la ironía. "Muchas gracias por avisarme que Bad Bunny pertenece a la industria del espectáculo y no a la guerrilla urbana o la poesía experimental; la verdad, jamás se me habría ocurrido y mucho menos viendo el halftime show del superbowl", advirtió el escritor mexicano Federico Guzmán Rubio.

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