Stephanie García Richard, funcionaria encargada de la gestión de tierras públicas en Nuevo México (EE.UU.), ha pedido a las autoridades federales y estatales que investiguen una denuncia de hace años sobre dos chicas estranguladas y enterradas cerca del rancho del fallecido pedófilo Jeffrey Epstein en el condado de Santa Fe.
En una carta dirigida al primer fiscal adjunto de Estados Unidos, Ryan Ellison, y al fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, la comisionada de tierras públicas solicita que los departamentos de Justicia de EE.UU. y del estado de Nuevo México "investiguen a fondo la perturbadora denuncia".
Según informa Santa Fe New Mexican, Epstein arrendó a través de su empresa Cypress Inc. más de 1.200 acres (4,9 kilómetros cuadrados) de terrenos estatales adyacentes a su propiedad llamada Zorro Ranch para el pastoreo de ganado.
La Oficina de Tierras del Estado canceló los contratos en 2019, en parte por sospechas de que se habían obtenido por medios ilegítimos y no se estaban utilizando para la ganadería o la agricultura.
La denuncia vinculada a este lugar figura en los correos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de EE.UU. relacionados con el caso Epstein.
El mensaje, enviado de forma anónima en noviembre de 2019 a un presentador de radio y posteriormente remitido al FBI, proviene de alguien que afirma haber trabajado para el financiero en Zorro Ranch.
Bajo el asunto "Confidencial: Jeffrey Epstein", el correo afirma que dos "chicas extranjeras" fueron enterradas en las colinas cercanas al rancho por orden de Epstein y "Madam G" (presuntamente Ghislaine Maxwell), tras fallecer por estrangulamiento durante prácticas de "sexo rudo y fetichista".
Además, incluye enlaces a lo que se describe como videos de Epstein manteniendo relaciones sexuales con menores y en tríos.
El remitente solicita un pago en bitcoins a cambio de esa información y del material visual que asegura que fue extraído de la casa del magnate como "seguro" contra futuras acciones legales. Epstein compró Zorro Ranch en 1993.
Es una propiedad de más de 30 kilómetros cuadrados,aislada, con mansión lujosa, pista de aterrizaje privada y múltiples edificaciones. La finca era, según numerosas denuncias y documentos, un refugio privado para el abuso sexual y la trata, incluso más discreto que su isla en el Caribe.
