La escalada militar entre Estados Unidos e Irán no solo ha abierto un frente en Medio Oriente, sino también en redes sociales.
Tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre ataques coordinados con Israel para frenar el programa nuclear iraní —operación que ya dejó bajas estadounidenses— surgió una ola de críticas que apuntan directamente a su familia.
Con la posibilidad de un mayor despliegue militar sobre la mesa, usuarios en X impulsaron la etiqueta #SendBarron, pidiendo que, si se llegara a implementar algún tipo de reclutamiento obligatorio, el hijo menor del mandatario, Barron Trump, sea llamado a filas como cualquier otro joven estadounidense.
“Si vamos a enviar a nuestros hijos a la guerra, que envíe al suyo también”, escribió un usuario.
Otros señalaron que sería una muestra de coherencia y solidaridad con las familias militares.
El reclamo se volvió tendencia durante el fin de semana y no ha dejado de ser tema de conversación, reflejando el malestar de un sector que percibe distancia entre las decisiones políticas y el costo humano del conflicto.
Sin embargo, especialistas recuerdan que cualquier eventual servicio militar obligatorio contemplaría criterios médicos y físicos.
En el caso de Barron, de 19 años, su estatura —cercana a 7 pies— podría limitar su elegibilidad para ciertas funciones que requieren espacios reducidos. Además, el sistema contempla exenciones médicas, como ha ocurrido históricamente con otros ciudadanos. El debate reavivó un episodio del pasado del propio presidente.
Durante la guerra de Vietnam, Trump obtuvo una exención médica por espolones óseos en el talón, diagnóstico emitido por un podólogo de Queens con vínculos profesionales con su familia. Años después, el caso volvió a ser objeto de escrutinio público cuando familiares del médico confirmaron que el certificado fue gestionado como un favor.
