Los hutíes de Yemen dispararon misiles tierra-aire contra un avión de combate estadounidense sobre el mar Rojo, en el primer ataque de este tipo, según informaron este sábado a Fox News tres altos funcionarios de Defensa de EE.UU.
Tuvo lugar el 19 de febrero, cuando un caza F-16 estadounidense estaba volando frente a la costa yemení, fuera de las zonas controladas por el movimiento, señalaron, añadiendo que el misil no alcanzó al avión.
Asimismo, indicaron que el mismo día otro misil de este tipo fue lanzado contra un MQ-9 Reaper, vehículo aéreo no tripulado de EE.UU., que volaba sobre Yemen, también fuera de las áreas bajo el control de los hutíes.
Se trata del primer ataque por parte de los hutíes con un misil tierra-aire contra un F-16 estadounidense, lo que supone una escalada significativa en las continuas interacciones militares entre el grupo y la Fuerza Aérea del país norteamericano, subrayaron las fuentes.
El ataque tuvo lugar cerca de una zona estratégicamente importante del Mar Rojo, donde los hutíes llevan años amenazando a los barcos y buques de guerra de la coalición liderada por Estados Unidos.
Los funcionarios del Pentágono señalaron que los misiles probablemente fueron convertidos a partir de sistemas aire-aire soviéticos, como el R-27 o el R-73, que los hutíes adaptaron para uso terrestre.
Esto demuestra su capacidad para modernizar armas obsoletas para las misiones actuales, lo que complica las acciones de las fuerzas estadounidenses en la región. La declaración destacó que tal medida podría ser una respuesta a los recientes ataques de la coalición contra objetivos hutíes llevados a cabo a principios de febrero.
El incidente marcó la primera vez que los hutíes utilizaron misiles de esta clase contra aviones de combate estadounidenses.
Los funcionarios militares en Washington ven el incidente como un intento del grupo de demostrar su fuerza y enviar una señal a Estados Unidos, que apoya activamente las operaciones contra los hutíes como parte de la protección de las rutas marítimas internacionales.
Mientras el Pentágono evalúa las consecuencias del ataque y prepara contramedidas, los círculos de expertos ya especulan que este episodio podría conducir a un fortalecimiento de la presencia militar estadounidense en la región.