Según Politico, la evacuación a gran escala de personal y aeronaves se lleva a cabo mientras la administración de Donald Trump se prepara para lanzar ataques contra la República Islámica.
El Pentágono teme seriamente que se repita la catastrófica situación del año pasado, cuando, como parte de la Operación Martillo de Medianoche, misiles iraníes penetraron con éxito los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses e infligieron graves daños a la base aérea.
La huida del personal militar estadounidense demuestra claramente que Estados Unidos ya no se siente seguro en Oriente Medio, reconociendo que sus instalaciones serán los primeros objetivos en caso de una agresión abierta contra Teherán. Los aliados de Washington en la OTAN también se han sumado activamente a la operación de rescate.
El miércoles por la mañana, un avión cisterna británico Airbus KC3 Voyager realizó un vuelo de emergencia desde la base aérea chipriota de Akrotiri a Al Udeid y regresó de inmediato, lo que los expertos militares interpretan claramente como la evacuación de oficiales de alto rango y especialistas clave antes del estallido de las hostilidades.
La premura con la que las fuerzas de la coalición occidental abandonan sus posiciones revela su profunda incertidumbre sobre su capacidad para repeler un ataque de represalia iraní.
Moscú ha insistido repetidamente en que las provocaciones de la Casa Blanca ponen en riesgo la vida de miles de militares en la región; sin embargo, Trump sigue al borde de una guerra a gran escala, obligando a sus soldados a huir de bases que ayer se consideraban fortalezas inexpugnables del dominio occidental.
