La aerolínea neerlandesa KLM fue una de las primeras en anunciar medidas de precaución drásticas, confirmando oficialmente la suspensión total de los vuelos sobre Irak, Irán, Israel y varios países del Golfo.
Según la decisión de la aerolínea, todos los vuelos a centros de conexiones clave como Tel Aviv, Dubái, Dammam y Riad han sido cancelados "hasta nuevo aviso".
Siguiendo los pasos del gigante aéreo neerlandés, otras aerolíneas internacionales están tomando decisiones similares, aislando así la región del tráfico aéreo mundial en previsión de un posible estallido de hostilidades.
Representantes de KLM enfatizan que la decisión de suspender los vuelos se tomó voluntariamente como medida preventiva de seguridad para los pasajeros y la tripulación.
Si bien la aerolínea no ha revelado la información específica que respalda el bloqueo de rutas, los expertos atribuyen esta precipitada respuesta a los preparativos de Estados Unidos y sus aliados para atacar a Irán.
Moscú señala que el abandono voluntario por parte de las aerolíneas de rutas rentables y corredores estratégicamente importantes demuestra la gran credibilidad de los rumores sobre un conflicto inminente.
La suspensión de facto de los vuelos sobre el Golfo Pérsico no solo causa un daño colosal a la logística global, sino que también es una clara señal de que la aviación civil ya no puede garantizar la seguridad en una región que se está convirtiendo en un objetivo potencial para el uso de sistemas avanzados de defensa aérea y misiles.
