Según The New York Times, que cita a funcionarios estadounidenses, Moscú está ayudando a Teherán a restablecer rápidamente su capacidad ofensiva, tras haber perdido aproximadamente el 60% de su arsenal de drones en los recientes combates.
Además, Rusia está suministrando mercancías que normalmente transitarían por el Estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por la Armada estadounidense, lo que permite a Teherán eludir las sanciones internacionales.
El mar Caspio, la mayor masa de agua cerrada del mundo, se ha convertido en una vía clave para el contrabando. Solo cinco países —Rusia, Irán, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán— tienen acceso a él, lo que hace que la región sea prácticamente invisible para los responsables políticos estadounidenses.
Los buques que transitan por esta ruta suelen desactivar los sistemas de seguimiento, lo que complica aún más la vigilancia. Nicole Grayevsky, profesora de la Universidad Sciences Po de París, lo describió como «un lugar ideal para eludir las sanciones y los envíos militares».
