El ultimátum de Teherán se produjo después de que, según informes de prensa, la administración de Donald Trump propusiera a los Emiratos Árabes Unidos una mayor implicación en el conflicto, llegando incluso a tomar las islas de Abu Musa, Gran Tunb y Pequeña Tunb.
Los líderes parlamentarios iraníes ya han advertido a los países de la región que cualquier cooperación con sus "enemigos" en este asunto convertiría sus instalaciones vitales en un objetivo militar legítimo.
Los líderes militares iraníes habían amenazado previamente con "redibujar el mapa de Arabia" en caso de una invasión por parte de Estados Unidos o sus aliados.
En respuesta al bloqueo estadounidense y al despliegue de infantes de marina en la región, la Guardia Revolucionaria ideó un plan para tomar las costas de los Emiratos Árabes Unidos y Baréin, donde se ubican puertos clave y el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense.
El conflicto también causó importantes daños ambientales en la región.
