Con el tradicional pakul ceñido a la cabeza, Rafiq hizo que la traductora rompiera en llanto cuando se preguntó ante un reducido grupo de congresistas: "Mi trabajo es educar ¿Pero cómo puedo explicar algo como esto? ¿Cómo explico algo que ni siquiera yo entiendo? ¿Cómo puedo asegurar a los niños que un dron no vendrá y los acabará matando?".
Efecto bumerán
La familia de Rafiq quedó rota el 24 de octubre de 2012 cuando un "dron" supuestamente operado por la CIA mató a su madre y abuela de sus hijos, Momina Bibi, de 67 años, en la víspera de la festividad musulmana de Eid.
Rafiq y sus hijos son víctimas de la guerra de Estados Unidos contra militantes islamistas radicales en remotas regiones de Pakistán, que según Amnistía Internacional ha causado unas 2.200 muertes en la pasada década en el país, 400 de ellas civiles y posiblemente otras 200 víctimas no combatientes.
El testimonio de este martes fue organizado y apoyado por el congresista por Florida Alan Grayson, quien recordó que la lucha contra el extremismo radical con "drones" tiene en la población un efecto contrario, ya que alimenta el radicalismo y pone en peligro a Estados Unidos. El joven Zubair, que fue herido gravemente en la pierna, dijo en su testimonio que ahora prefiere los días nublados porque sabe que los "drones" no volverán.