Guadalajara • Para los usuarios de transvales el trato hostil de parte de los choferes se ha vuelto algo cotidiano. Malas caras, arrebatarles el cupón, no permitirles abordar el autobús, no darles boleto que acredite su pago y recibir insultos es algo con lo que los estudiantes, profesores, discapacitados y personas de la tercera edad deben lidiar todos los días a fin de obtener un descuento del 50 por ciento en el pasaje de transporte público de la zona metropolitana de Guadalajara.
Una de estas miles de historias cotidianas es la de Alfredo Herrera, estudiante de la Universidad de Guadalajara (UdeG), quien al preguntarle por su experiencia con los también conocidos como “transpobres” sonríe y relata que hace ya varios años, cuando abordó la ruta 610 el operador de la unidad le gritó “pinche muerto de hambre” por pagar con transvales y no mostrar ninguna credencial. Alfredo cuenta que el chofer continuó insultándolo durante el viaje hasta que prefirió bajar de la unidad.
Aunque ya es un asunto cotidiano, a los usuarios aún no les queda muy claro el motivo por qué los operadores actúan así. Al respecto, Carolina Amador, estudiante de bachillerato en la Universidad Enrique Díaz de León dijo: “Se supone que no deberían hacerlo por que los transvales son legales, el gobierno lo permite y es una ayuda para nosotros, parece que los camioneros no tienen hijos, o tienen mucho dinero o no están conscientes de la situación económica que vivimos. […] Yo, por ejemplo, tomo seis camiones diarios para ir a la escuela, imagínate cuánto tendría que gastar”.
Cuestionados al respecto, dos operadores de la ruta 45, de la empresa Alianza de Camioneros, que por temor a represalias omitieron sus nombres, explicaron la raíz de su descontento hacía dichos boletos, ya que según dijeron, en los últimos años ha aumentado inexplicablemente el uso de estos, situación que merma sus ganancias; además, dijeron, muchos usuarios no muestran su credencial, requisito obligatorio para gozar del descuento, según se establece en el artículo 149 de la Ley de los Servicios de Vialidad, Tránsito y Transporte del Estado de Jalisco. “Antes no se veía tanto, ahora todos quieren pagar con transvale y ni siquiera nos enseñan su credencial y pues por eso nos molestamos, todos quieren pagar la mitad”.
Aunque tratándose de estudiantes, según el mismo reglamento sólo los alumnos de secundaria, educación superior, media superior y equivalentes pueden utilizar los cupones, los entrevistados mencionaron que constantemente les muestran credenciales de escuelas de idiomas o de belleza.
La percepción de los conductores es respaldada por la Secretaría de Vialidad y Transporte, que estima que en los últimos años el uso de transvales se ha mantenido por encima de la matrícula escolar y el registro de adultos mayores y personas discapacitadas con derecho a descuento, razón por la cual impulsó la implementación de una credencial única que permita crear un padrón de usuarios de estos boletos y combatir la existencia de identificaciones apócrifas.
Un círculo vicioso. Aunque en teoría sólo las personas que se acreditan como estudiantes, maestros, discapacitados o de la tercera edad pueden adquirir los boletos en los módulos de venta autorizados, existe un tráfico de transvales que permite a otros gozar del descuento ilegalmente; práctica, que aunque prohibida, es bien conocida tanto por los usuarios como por los transportistas. Los operadores de la ruta 45 señalaron que la empresa Sistecozome realiza dicho acto de corrupción, ya que a diferencia de los entrevistados que deben entregar al final de su recorrido la cantidad de transvales correspondientes a los boletos despachados, o de lo contrario pagarán de su bolsillo seis pesos, los choferes del Sistecozome no tienen esta exigencia.
Así, los operadores de la paraestatal no cortan el talón del cupón, que pertenece al pasajero, y posteriormente los revenden a sus vecinos o conocidos. “Por una parte, los mismos choferes tienen la culpa [del uso indiscriminado de transvales] porque se los venden a quien no deberían”, concluyeron.
Para corroborar lo anterior, MILENIO JALISCO acudió encubiertamente a la terminal de la ruta 622, de la empresa Sistecozome, ubicada en avenida Washington a su cruce con Federalismo, donde sin más preguntas los choferes vendieron los transvales que les pedimos e incluso se pusieron “a nuestras órdenes” para futuras ocasiones.
—¿Usted me puede vender transvales?
—Sí, ¡claro! ¿cuántos quieres? (barajea una paca de cupones)
—Nada más dos. Pero ¿no necesito una credencial ni nada?
—Uy ¿nomás dos? Te puedo vender hasta 200, así sin credencial, para que no vayas a hacer fila y perder tiempo a la recaudadora (uno de los puntos de venta).
► Sin denuncias las SVT no puede actuar Aunque la Secretaría de Vialidad y Transporte (SVT) tiene conocimiento de la fuga de transvales, que algunos conductores no reportan a los propietarios de las unidades, no puede hacer nada al respecto mientras no se interpongan denuncias por el ilícito; mencionó en entrevista, Miguel Ángel Sánchez, director de Transporte de Pasajeros de la SVT, quien informó que hasta ahora, la dependencia no ha recibido ninguna queja por este mercado negro de boletos por parte de transportistas: “Como no tenemos una denuncia, no tenemos una línea de investigación, no podemos hacer nada. Si los organismos nos informaran de la situación, a lo mejor hasta aparte de la línea de investigación, se seguiría hasta un delito penal, porque si el chofer está sustrayendo esos transvales está incurriendo en un abuso de confianza o hasta un robo”.
Ante este panorama, el funcionario apuntó que la manera más eficaz de mitigar el problema es el sistema de cobro electrónico, que aunque se tiene contemplado desde hace varios años, por falta de recursos económicos no se ha podido avanzar.
Fuente: Milenio