Desde hace tiempo han habido rumores en México sobre el sesgo mostrado por la principal televisora del país, Televisa, a favor del puntero en la elección presidencial, Enrique Peña Nieto. Dichos argumentos ahora cuentan con el apoyo de los documentos vistos por The Guardian, mismos que también involucran a otros políticos en la compra de cobertura noticiosa y de entretenimiento.
La percepción del sesgo ha desencadenado una ola de manifestaciones. La primera tuvo lugar la tarde del 23 de Mayo, cuando casi 20,000 personas, la mayoría de ellas estudiantes universitarios de la Ciudad de México, protagonizaron una marcha en contra de Televisa, para exigir la democratización de los medios masivos de comunicación. Llevaban consigo pancartas con las leyendas "No queremos una democracia de telenovela" y "Los estudiantes informados jamás serán manipulados". No nos impondrán a Peña Nieto."
La energía que comenzó con esta marcha continuó el día 10 de Junio con una protesta masiva de 100,000 personas, así como marchas más pequeñas en otros 13 Estados, sincronizadas para coincidir con la última ronda de debates presidenciales antes de las elecciones del 1° de Julio. Los ciudadanos en las calles coreaban "Peña, la TV es tuya, las calles son nuestras," y dijeron que es hora de "apagar la televisión."
Enrique Peña Nieto es el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido político que, bajo varios nombres, mantuvo a México bajo el régimen autoritario ininterrumpido desde 1929 hasta el año 2000. En su protesta pacífica, los jóvenes estudiantes denunciaron las intenciones de Televisa de imponerlo como presidente.
La primavera mexicana comenzó unos días antes que esa primera manifestación, el 11 de Mayo, durante un evento de campaña por parte de Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana (Ibero), una institución educativa privada de alta calidad, dirigida por la orden Jesuita. Los alumnos le gritaron "¡Cobarde!", "¡La Ibero no te quiere!", "¡Asesino!", recordándole la represión de campesinos de San Salvador Atenco en 2006, cuando éste era gobernador del Estado de México, justo al norte del Distrito Federal.
Televisa y el PRI parecieron presentar estas manifestaciones como si hubieran sido orquestadas por Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial de los partidos de izquierda. Los jóvenes respondieron con la publicación de un video en YouTube, donde 131 de ellos se identificaron como lo que son: estudiantes. De ahí surgió un nuevo movimiento, llamado #YoSoy132, en apoyo a la democracia.
La relación entre Televisa y el PRI es tan cercana como añeja. Hace más de tres décadas, Emilio Azcárraga Milmo, padre del actual presidente de la empresa, se definió a sí mismo como "un soldado del PRI".
Televisa es la empresa de comunicaciones más grande del mundo hispanoparlante. Controla al 70% de la audiencia en México y al 74% de eso en el grupo social AAA. Sus noticieros son la principal fuente de información para la población mexicana. La televisión pública es casi inexistente y la influencia de la prensa escrita es limitada.
Frank Zappa, el músico que murió en 1993, solía decir que "La política es la rama del entretenimiento de la industria". Si él fuera resucitado en México y viera la clase de relación que se ha desarrollado entre los medios electrónicos y la política, indudablemente lo reafirmaría. La llamada medio-cracia es un actor privilegiado en la escena política nacional, y jugará todas sus cartas en la elección presidencial de este año.
Tanto Televisa como su rival, TV Azteca, han asumido un papel efectivo en el forjado de candidatos a puestos públicos, en la definición de las políticas públicas, e incluso en asuntos tales como la seguridad pública y la movilización ciudadana. Día tras día, la radio y la televisión no sólo informan, sino que también excomulgan, advierten o alaban según les convenga en el momento. Emiten opiniones, juzgan y condenan, muy frecuentemente como parte de paquetes publicitarios pagados que son presentados ante la audiencia como si fueran mera información. En los hechos, actúan como un gran elector, contratado por un patrocinador.
Tienen en su nómina una cantidad de "expertos gurús" que aparecen en pantalla dando su versión de la realidad y "legitimando" las percepciones de sus empresas. También mantienen una relación cercana con las empresas encuestadoras que producen resultados que, lejos de ser instrumentos válidos para medir tendencias electorales, son en los hechos propaganda electoral. Dichas encuestas son engañosas, según María Marván, miembro del consejo del Instituto Federal Electoral. "Las encuestas de opinión se utilizan para decir mentiras; se usan de forma engañosa," dijo.
La relación cercana entre la candidatura de Peña Nieto y Televisa, así como el aparente papel de la empresa en fomentar el daño hacia la candidatura de López Obrador, era objeto de la sospecha de varios críticos y documentada por el periodista mexicano Jenaro Villamil.
Ahora, dichas sospechas han sido ampliadas por el reporte de The Guardian sobre el tema, y apoyadas el 8 de Junio por la evidencia presentada por Laura Barranco, una reportera que trabajó para Televisa junto con Carlos Loret de Mola, el conductor del noticiero matutino principal de la estación. En una entrevista por radio, ella dijo que en un chat electrónico interno sobre uno de los documentos resaltados por The Guardian, Loret de Mola (quien ha sido un vocal defensor de Televisa en semanas recientes), escribió: "Todo, absolutamente todo, es verdad". Loret de Mola ha negado esto.
El papel de Televisa forjando a Peña Nieto como candidato presidencial fue uno de los asuntos centrales del debate presidencial del 6 de Mayo, mismo que no fue transmitido por las dos televisoras más importantes en sus canales con mayor audiencia (el 2 y el 13). López Obrador acusó a su oponente del PRI de ser un producto de la televisión. El ex-gobernador negó esto y replicó que si la televisión pudiera hacer presidentes, que entonces López Obrador hubiera sido presidente.
La evidencia sobre la manipulación mediática, que se sigue acumulando, valida el sentir de miles de jóvenes estudiantes universitarios que se sienten engañados por la televisión, para que voten por cierto candidato. Televisa le respondió a The Guardian, exigiendo una disculpa y escribiendo una carta. Muchos ciudadanos mexicanos creen que es Televisa quien le debe una disculpa a la sociedad Mexicana.
Texto original:
There have been mutterings in Mexico for some time about the bias shown by the country's main television network, Televisa, in favour of the frontrunner in Mexico's presidential election, Enrique Peña Nieto. The claims have now been supported by documents seen by the Guardian, which also implicate other politicians in buying news and entertainment coverage.
The perception of bias has triggered a wave of demonstrations. The first was on the afternoon of 23 May, when almost 20,000 people, most of them university students in Mexico City, staged a march against Televisa, to demand the democratisation of mass media. They carried banners saying "We don't want a soap-opera democracy" and "Informed students will never be manipulated. Peña Nieto will not be imposed upon us."
The energy that began with this march continued on 10 June, with a massive protest of 100,000 people and smaller marches in 13 other states, timed to coincide with the last round of presidential debates before the 1 July election. Citizens in the streets of Mexico City chanted, "Peña, the TV is yours, the streets are ours," and said it's time to "turn off the television".
Enrique Peña Nieto is the presidential candidate of the Partido Revolucionario Institucional (PRI), the political party that, under various names, kept Mexico under uninterrupted authoritarian rule from 1929 to 2000. In their peaceful protest, the young students denounced Televisa's intention to impose him as president.
The Mexican spring began a few days before that first demonstration, on 11 May, during a campaign event by Peña Nieto at the Universidad Iberoamericana (Ibero), a high-quality private educational institution run by the Jesuit order. The students shouted at him, "Coward!", "Ibero doesn't want you!", "Murderer!", reminding him of the repression of villagers from San Salvador Atenco back in 2006, when he was governor of the state of Mexico, just north of Mexico City.
Televisa and the PRI appeared to present these protests as having been orchestrated by Andrés Manuel López Obrador, the presidential candidate of the leftwing parties. The young people responded by posting a video on YouTube, where 131 of them identified themselves for what they were: students. Hence a new movement was born, called #yosoy132 (#Iam132), in support of information democracy.
The relationship between Televisa and the PRI is as close as it is old. More than three decades ago, Emilio Azcárraga Milmo, father of the incumbent CEO of the firm, defined himself as "a soldier of the PRI".
Televisa is the biggest communications company in the Spanish-speaking world. It controls 70% of the audience in Mexico and 74% of that in the AAA social group. Its news programmes are the leading information source for the Mexican population. Public television is almost nonexistent and the influence of the written press is limited.
Frank Zappa, the musician who died in 1993, used to say that "Politics is the entertainment branch of industry". If he were to be resurrected in Mexico and saw the kind of relationship that has developed between electronic media and politics, he would undoubtedly reaffirm that. The so-called media-ocracy is a privileged actor in the national political scene and will play all its cards in this year's presidential election.
Both Televisa and its rival TV station Azteca have assumed an effective role in the forging of candidates for public office, the defining of public policy and even in matters such as public security and citizen mobilisation. Day after day, radio and television broadcasters not only inform, but excommunicate, admonish or hail according to what suits them at the time. They emit opinions, judge and condemn, quite often as part of a paid publicity package presented to the audience as mere information. They act effectively as a great elector, contracted by a sponsor.
They have a number of pundits in their payroll who appear on the screen giving their version of reality and "legitimising" their company's views. They also maintain a close relationship with polling firms that produce results that, far from being a valid instrument for measuring electoral tendencies, are in fact electoral propaganda. Those polls, according to María Marván, a member of the council of the Federal Electoral Institute, are misleading. "The opinion polls are used to tell lies; they are used in a tricky way," she said.
The close relationship between Peña Nieto's candidacy and Televisa, as well as the apparent role of the company in seeking to harm López Obrador's candidancy, was suspected by several critics and documented by Mexican journalist Jenaro Villami.
Now, those suspicions have been broadened by the Guardian's report on the subject, and supported on 8 June by evidence presented by Laura Barranco, a reporter who worked for Televisa with Carlos Loret de Mola, the presenter of the station's leading morning news show. In a radio interview, she said that in an internal electronic chat about one of the documents highlighted by the Guardian, Loret de Mola, who has been a vocal defender of Televisa in recent weeks wrote: "Everything, absolutely everything, is true." Loret de Mola has denied this.
Televisa's role in forging Peña Nieto as a presidential candidate was one of the central items in the presidential debate of 6 May, which the two leading television networks didn't transmit on their highest-rating channels (2 and 13). López Obrador accused his PRI opponent of being a product of television. The former governor denied this and retorted that, if television could make presidents, then López Obrador would have been one.
The accumulating evidence of media manipulation validates the feelings of thousands of young university students who feel they are being tricked by television into voting for a certain candidate. Televisa responded to the Guardian by demanding an apology and writing a letter. Many Mexican citizens think that it is Televisa which owes an apology to the Mexican society. http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/jun/12/televisa-mexicans-tv-bias-pena-nieto?CMP=twt_gu