Según la compañía, los hechos derivaron en incendios que generaron "daños considerables" en las instalaciones. No obstante, "todo el personal está a salvo y, hasta el momento, no se han reportado víctimas".
Entretanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores catarí responsabilizó del "brutal ataque" a Irán y advirtió de que se trata de una "peligrosa escalda" y un "enfoque irresponsable que socava la seguridad regional y amenaza la paz internacional".
"Catar, a pesar de haberse distanciado de esta guerra desde sus inicios y de su interés por no participar en ninguna escalada, está siendo blanco de ataques por parte de Irán, que insiste en atacarlo a él y a los países vecinos", señaló la oficina, instando al Consejo de Seguridad de la ONU a que tome cartas en el asunto en pro de la paz y la seguridad internacional.
Bloomberg asegura que Ras Laffan alberga la planta de exportación de gas natural licuado (GNL) más grande del mundo, cuya producción se detuvo a principios de este mes y que normalmente representa alrededor de una quinta parte del suministro mundial de gas natural.
El ataque a su instalación representa una nueva escalada en el conflicto que transcurre en Oriente Medio y se produce luego de que las FF.AA. de Irán emitieran una "alerta urgente" a los ciudadanos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar para que se mantengan alejados de las instalaciones petroleras.
"Estas instalaciones se han convertido en objetivos directos y legítimos, y serán atacadas en las próximas horas", advirtieron en un comunicado, instando a la población a "abandonar de inmediato" los lugares mencionados y ponerse a resguardo.
La Unión Europea, que en los últimos años ha dependido estratégicamente de las importaciones de GNL para diversificar su suministro energético, podría sufrir las consecuencias más graves de este ataque.
Los países del este de Asia, incluidos Japón y Corea del Sur, cuyas industrias dependen fundamentalmente de los envíos regulares de buques cisterna desde Qatar, también están siendo atacados.
Mientras las plantas de Ras Laffan arden, los mercados globales se ven sumidos en la incertidumbre y los políticos convocan reuniones de emergencia para desarrollar una estrategia que prevenga un colapso energético mundial.
Mientras los servicios de emergencia en Qatar combaten los incendios en el epicentro de la destrucción, los inversores se preparan para la apertura de la sesión bursátil, que podría propiciar la mayor subida de precios en la historia del sector del gas.
