, el terrorista se ha encargado de recordárselo con ocasión del 50 aniversario de su graduación. Kacyznski ha actualizado su perfil en el directorio de antiguos alumnos. En el apartado “ocupación” ha escrito “recluso” y en el de “galardones y premios: Ocho condenas a cadena perpetua dictadas por el Tribunal del Distrito de California en 1998”.
La ocurrencia de Unabomber no ha sentado bien a varias de sus víctimas y la Asociación de Antiguos Alumnos de Harvard no ha tardado en disculparse. En un comunicado explicaba que, como miembro de la promoción de 1962, Kacyznski fue invitado a enviar una breve reseña sobre su vida y logros para poderla incluir en una especie de anuario conmemorativo. “Como alumno de la clase del 62 se incluyó la actualización de su perfil, lamentamos públicamente sus referencias a sus condenas y pedimos perdón por el dolor que haya podido causar”.
Lo que no aclaran es si sabían que su compañero de graduación era el famoso terrorista y, en ese caso, por qué decidieron divulgar su perfil. Tanto la Asociación como la propia Universidad de Harvard han eliminado de sus respoectivas páginas web cualquier resto de información sobre Unabomber
Kacyznski fue un niño prodigio que ingresó en Harvard con 16 años, donde se graduó en Matemáticas (Después cursó dos másters y un doctorado en la Universidad de Michigan). Más tarde, se recluyó en una cabaña en Montana tan espartana que carecía de agua y electricidad. Desde ese refugio se dedicó, entre 1978 y 1995, a propagar el miedo al resto del país mediante el envío de una docena de cartas bomba a través del servicio postal estadounidense.
Durante más de 20 años, Unabomber se las ingenió para eludir la caza y captura a la que le sometió el FBI. Una llamada de su hermano, en 1999 -que reconoció la letra del terrorista en los extractos de sus misivas mortales publicados por la prensa-, precipitó la detención del hombre más buscado de EE UU. El año pasado se subastaron judicialmente por 250.000 dólares los objetos que Kacyznski acumuló en la cabaña para indemnizar a sus víctimas.